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El Ayuntamiento recuerda en la entrada a El Confital el legado de Celestino Ramírez, el último salinero de este espacio costero

El concejal de Ciudad de Mar, Pedro Quevedo, y descendientes del salinero, descubren una placa en memoria de la persona que mantuvo la industria artesanal de producción de sal durante más de medio siglo
El Ayuntamiento y el Cabildo instalan tres mesas interpretativas dedicadas a divulgar el valor histórico y etnográfico de las antiguas salinas de barro, los secaderos de pescado y los búnkeres de la Segunda Guerra Mundial
Las Palmas de Gran Canaria, viernes 19 de junio de 2026. El Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, a través de la concejalía de Ciudad de Mar, ha dado un nuevo paso en la recuperación de la memoria histórica y el patrimonio etnográfico del Paisaje Protegido de La Isleta. En un emotivo acto celebrado este viernes,19 de junio, el Consistorio ha rendido homenaje a Celestino Ramírez, el último salinero de El Confital, con el descubrimiento de una placa conmemorativa, en la entrada del camino de acceso a la playa.  
Esta acción responde al compromiso municipal y la demanda familiar y vecinal para rescatar la singular actividad salinera de la zona, que cesó a finales de 1956. Con este reconocimiento, el Ayuntamiento no solo salda una deuda con la historia de la ciudad, sino que avanza para convertir este espacio costero en un punto de interés didáctico y cultural para residentes y visitantes.  
El concejal de Ciudad de Mar, Pedro Quevedo, destacó durante el acto de descubrimiento de la placa, junto con familiares de Celestino Ramírez, el firme compromiso de la corporación local con la conservación de la identidad de la capital como Ciudad de Mar: "Se trata de seguir avanzando en la protección y divulgación de nuestra historia compartida con el merecidísimo homenaje a Celestino Ramírez y la instalación de estos nuevos recursos informativos en un enclave etnográfico único en Canarias. No podemos permitir que el esfuerzo de las generaciones que nos precedieron no sea reconocido”. 
Además del descubrimiento de la placa en memoria del salinero, el Ayuntamiento ha presentado tres mesas interpretativas diseñadas e instaladas con la colaboración del Cabildo de Gran Canaria para visibilizar los principales recursos culturales y etnográficos que atesora este entorno litoral: las antiguas salinas, los secaderos de pescado y los búnkeres.
Las Salinas de El Confital destacan por el valor único de la explotación que levantó Celestino Ramírez desde finales del siglo XIX. A diferencia de otras salinas de Canarias asentadas sobre roca, estas fueron construidas de manera excepcional sobre barro, contando en su momento de mayor producción con 3 grandes cocederos y 393 tajos que abastecían a la población local y a la pujante industria conservera de pescado de El Confital y Guanarteme.  
El panel sobre los secaderos de pescado documenta la intensa actividad pesquera canario-sahariana de los siglos XIX y XX, que impulsó factorías y secaderos que ocupaban una superficie de 5.000 m². Hoy están integrados como un elemento clave de la Carta Etnográfica de Gran Canaria.
Por último, los búnkeres de El Confital, son antiguas estructuras militares construidas durante la Segunda Guerra Mundial. La Isleta albergó 9 búnkeres debido a la posición geoestratégica clave del Puerto de La Luz, integrados en una red defensiva inspirada en el Muro Atlántico europeo. Ciudad de Mar ha recuperado, en la zona pública, dos de estas estructuras para su próximo uso como elemento cultural.
Con este proyecto de señalización y memoria, Las Palmas de Gran Canaria apuesta por un modelo de gestión del litoral que conjuga de forma sostenible el uso público de las playas, la protección medioambiental y el máximo respeto por la historia que define la identidad de los ciudadanos de la capital.